En el último Daily comenzamos a platicar sobre tres guías o estrellas de referencia que nos pueden servir para distinguir entre las modas pasajeras que surgen cada año y las tendencias reales que definirán la economía de nuestro mundo en los años por venir.
La primera de esas guías o estrellas fue la disponibilidad de energía altamente concentrada y en grandes cantidades. Si no tuviste oportunidad de leer la primera parte lo puedes hacer aquí. Hoy platicaremos de la segunda de esas guías o estrellas. Seguramente algunos de ustedes ya se imaginan cuál es.
Poder de cómputo
A lo largo de los últimos 150 años, la humanidad ha usado una buena parte de la energía disponible para transformar su entorno y adaptarlo a sus necesidades. Así es como se han construido puertos, aeropuertos, autopistas, vías para trenes, acueductos, drenajes, campos de cultivo y más.
Si bien una parte de esa energía se ha utilizado para la computación de datos, dicha fracción ha sido sumamente pequeña en comparación con el total. Eso ocurría porque aún nuestras mejores computadoras tenían una capacidad muy limitada en relación con la mente humana. Imaginemos un grupo de ingenieros en 2019 armados con sus laptops y Microsoft Excel. Su consumo de energía era básicamente irrelevante si lo comparamos con una acerera o una cementera. Y, sin embargo, en conjunto eran una de la computadoras más poderosas que ha existido sobre la faz de la tierra.
Pero a partir de 2020 las cosas han comenzado a cambiar. Por primera vez en la historia nuestros procesadores de silicón están alcanzando capacidades comparables a las de la inteligencia humana. Los expertos en computación han predicho este momento por algunos años, como podemos ver en esta gráfica del 2013. Es muy probable que esta década sea el momento de ese brinco tecnológico.